Asanas o posturas de flexión hacia delante en Yoga

La columna vertebral es el eje fundamental de nuestro sistema óseo, sostiene el cráneo, da soporte a la pelvis y protege la médula espinal. También es nuestro centro energético, el lugar donde están situados los siete chakras y los canales o nadis por donde fluye la energía que según el Ayurveda (medicina tradicional de India) son más de setenta y dos mil.

Como ya vimos en un post anterior Yoga para una espalda saludable, la columna está formada por cuatro curvas naturales -cervical, dorsal, lumbar y sacra- que otorgan la elasticidad necesarias para absorber las presiones diarias que derivan de sostener el peso del cuerpo y realizar los distintos rangos de movimiento de la columna: flexiones hacia delante, extensiones hacia atrás, inclinaciones laterales y torsiones.

Una clase de Yoga equilibrada incluye asanas que solicitan estos cuatro movimientos de la columna y que contribuyen a mantenerla sana, aumentando su estabilidad y flexibilidad y fortaleciendo la musculatura del tronco. En esta ocasión vamos a hablar de las posturas de flexión hacia delante.

Los beneficios de plegarnos sobre nosotros mismos

Desde el punto de vista físico, cuando se practica una flexión hacia delante la columna obtiene múltiples beneficios porque moviliza cada una de sus vértebras, favorece la hidratación y oxigenación de los discos intervertebrales. Además, estimula y alarga la musculatura de la parte posterior del cuerpo, masajea el contenido abdominal y mejora la digestión. Asimismo, si es una flexión con piernas abiertas, ayuda a abrir y flexibilizar las caderas.

Desde el punto de vista emocional o sutil, estas posturas invitan a la introspección, al sosiego y a la auto observación, ayudando a conectar con la parte más profunda de cada uno al tiempo que calman la ansiedad, el stress o la tensión. 

Uttanasana, Paschimottanasana, Janu Sirsasana o Upavistha Konasana:

Al practicar posturas como Uttanasana, Paschimottanasana, Janu Sirsasana o Upavistha Konasana, lleva la atención a la respiración, sintiendo el recorrido del aire a través de las fosas nasales y el movimiento del abdomen. Permite que los músculos de las piernas se alarguen y que los glúteos cedan y, con la ayuda de la espiración, pliégate un poquito más hacia delante. Procura mantener la espalda larga, sin redondearla. Evita la tensión. No fuerces.

Si se quiere realizar una sesión de yoga restaurativo, se puede modificar alguna de estas posturas mediante el empleo de soportes como zafus, bolsters, bloques mantas o sillas. Será una práctica menos exigente físicamente pero igualmente beneficiosa para aliviar la tensión de la espalda y cultivar la paciencia, permitiendo que la calma se instale con la ayuda de la respiración.

Busca siempre estar presente en la postura. 

Antes de salir del ásana, haz dos o tres respiraciones haciendo énfasis en la exhalación. Si sueltas el aire por la boca, como en un suspiro profundo y audible, aportarás una dosis extra de serenidad y sentirás una profunda sensación de bienestar. Deshaz de forma consciente, sin prisa, sintiendo los distintos espacios que se han abierto en el cuerpo.

Si tienes alguna duda sobre estas posturas, los profesores de El Gong te las resolverán y te ayudarán a avanzar en tu práctica.

¡Te esperamos!

Por Consuelo Serrano. Profesora de Hatha Yoga. @consueloserrano_yoga  

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