Comenzar desde cero a practicar yoga

¿Cómo empezar en el mundo del yoga?

Origen del yoga

El yoga es una disciplina física y mental que se transmite de maestro a alumno desde hace miles de años. Importado a Occidente desde India en el siglo XIX, comenzó a popularizarse en Estados Unidos y Europa el siglo pasado. Desde entonces ha evolucionado y en la actualidad encontramos una gran variedad de estilos, más o menos fieles a la tradición.

Empezar a practicar yoga desde cero

Cuando nos iniciamos en la práctica del yoga no siempre sabemos con qué nos vamos a encontrar. Cada uno empieza por diferentes motivos: unas veces es por pura logística, hay un centro de yoga cerca de casa o del trabajo o en nuestro gimnasio la hora de la clase nos conviene. En otras ocasiones, nos lo ha recomendado un médico, un fisioterapeuta o alguien cercano en quien tenemos confianza. Algunos, los menos, se acercan al yoga porque han leído sobre el tema y les ha parecido interesante.

Es habitual pensar que vamos a ser incapaces de hacer con un mínimo de gracia las posturas o asanas que vemos en televisión, en Internet o en las redes sociales o tenemos una cierta prevención ante un posible enfoque esotérico de la escuela.

Pero con tiempo, paciencia y dedicación, descubrimos que si elegimos un buen centro y un buen profesor, el yoga se convierte en un camino -nunca un fin- que nos conduce hacia la armonía física, mental, emocional y espiritual.

Mucho más que aprender a ejecutar posturas

Comprobamos que la práctica del yoga va mucho más lejos de la ejecución de asanas complicadas que requieren una flexibilidad de acróbata. Y también que no es un culto al cuerpo sino un aprendizaje que nos ayuda a dominar el ego porque no competimos ni con nosotros mismos ni con nuestro vecino de esterilla.

El yoga es un instrumento valioso que facilita la concentración, la relajación y el sosiego. Desde un punto de vista físico, promueve la salud de la espalda, la elasticidad de las articulaciones, una buena postura y el equilibrio, al tiempo que fortalece los músculos y favorece el bienestar.

En su práctica existen tres aspectos esenciales: la capacidad de indagar sobre uno mismo, la búsqueda de la calma y la respiración consciente. Sin ellos las secuencias de posturas son un mero ejercicio pero nunca serán yoga. Es la respiración la que ayuda a la columna vertebral a crear espacio, girar, inclinarse o flexionarse un poquito más. Así con cada asana, con cada karana o con cada momento de relax, la conexión entre el cuerpo y la mente se intensifica

B.K.S Iyengar decía que las palabras no pueden transmitir el valor del yoga, que éste debe ser experimentado. Por eso, pregúntate siempre cuánto hay de yoga en tu práctica.

El yoga es un viaje interior que nos enseña de la mano de un maestro a conocernos mejor, favoreciendo al mismo tiempo la relación con los demás. Por eso la energía que se crea en una clase es insuperable.

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Consuelo Serrano. Profesora de Hatha Yoga. @consueloserrano_yoga

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Hay 1 comentario en este artículo
  1. Estela
    enero 07, 2018, 5:32 pm

    Linda reflexión, “ …el yoga se convierte en un camino -nunca un fin- que nos conduce hacia la armonía física, mental, emocional y espiritual…”
    Mil gracias 🙏🏾

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