Origen y secuencia de una clase Hatha Yoga

Hatha, yoga para una mente estable en un cuerpo sano.

Por Consuelo Serrano. Profesora de Hatha Yoga. @consueloserrano_yoga

El yoga es una disciplina milenaria nacida en India que promueve la armonía física, emocional, mental y espiritual. Llegó a Occidente en el siglo XIX y fue a mediados del siglo XX cuando conquistó a norteamericanos y europeos.

El Hatha Yoga se basa en la ejecución de una serie de posturas o asanas combinadas con la respiración cuyo objetivo fundamental es el fortalecimiento del cuerpo y la búsqueda de la calma. De hecho, originalmente las posturas físicas tenían como finalidad preparar el cuerpo para que pudiera permanecer en la postura de meditación durante tiempos prolongados.
Del Hatha surgen los estilos de yoga más populares en nuestros días: Sivananda, Iyengar, Ashtanga, Vinyasa, Kundalini… En la actualidad cuando asistimos a una clase de Hatha el tipo de yoga que vamos a practicar será casi con seguridad una adaptación o evolución del estilo Sivananda.

Secuencia de una clase de Hatha Yoga.

Lo habitual es empezar las clases de Hatha Yoga con un breve relax seguido de unos ejercicios de pranayama que como explica Patanjali en sus Yoga-Sutra “Es la regulación consciente y deliberada de la respiración… Comprende la regulación de la expiración, de la inspiración y de la suspensión de la respiración… La práctica regular de pranayama reduce los obstáculos que inhiben la clara percepción.”
Continuaremos con el Saludo al Sol, una secuencia dinámica de movimientos enlazados que activa y acondiciona nuestro cuerpo para la práctica posterior de asanas o posturas. El profesor diseña la clase para que en cada sesión se practiquen inversiones, extensiones, flexiones, inclinaciones laterales, torsiones y equilibrios. Esta variedad ofrece el mayor número de beneficios al alumno, incluyendo todos los rangos de movimiento de la columna, lo que redunda en una espalda saludable y en una buena postura. Así mismo, se fortalecen los distintos grupos musculares, se movilizan las articulaciones, se favorece la oxigenación de órganos y tejidos y se incide en la elasticidad y en la flexibilidad.
En una clase de Hatha Yoga tan importante es la forma de entrar y deshacer una postura como permanecer en ella. Las asanas se mantienen estáticas durante un tiempo que puede variar desde cuarenta y cinco segundos a varios minutos con el objetivo de intensificarlas e interiorizarlas. Esta particularidad, unida a la respiración consciente, inherente a toda práctica de yoga, consigue apaciguar la mente e ir accediendo a ese estado de calma tan ansiado.
La clase finaliza con un relax de unos diez o quince minutos durante el cual asimilaremos los beneficios de la práctica.

Es fundamental seguir las indicaciones del profesor, adaptar las posturas a nuestro nivel de práctica, escuchar a nuestro cuerpo y ser capaces de interpretar las sensaciones que tenemos en cada momento. No debemos pretender hacer las posturas como en las fotos que vemos en redes sociales, en las revistas o en la televisión.

El yoga no es una competición ni con nosotros mismos ni con los demás.
El fin último de la práctica de yoga es disfrutar de una mente estable en un cuerpo sano. La consecución de este objetivo tan noble como arduo nos sitúa ante la mejor versión de nosotros mismos. En El Gong queremos ayudarte a conseguirlo. Descubre nuestras clases de Hatha Yoga en Madrid

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